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Hasta aquí puedo correr

Todo acaba cuando dejas de ver un comienzo

Todo acaba cuando dejas de ver un comienzo

Éste blog nació con la intención de mostraros mis sentimientos acerca de una nueva pasión que había encontrado. En este pequeño escaparate he abierto mi corazón y habéis vivido parte de mis sensaciones y mis sentimientos. Ha comenzado un año que me va a ofrecer una nueva visión de mi mismo, de aquellas cosas que quiero y voy a hacer. El tema del deporte ha dejado de estar en mi lista de deseos, de cosas a hacer, por ese motivo entiendo que no tiene sentido seguir con este blog abierto, ya que no hay nada que pueda ofreceros.

Aunque me cueste asumirlo, creo que ha llegado el momento de cerrar este blog, de hacer una reflexión profunda y dar por concluida una hermosa etapa de mi vida que tantas cosas me ofreció.

Muchas gracias a todos por vuestra atención y por permitirme ofreceros una pequeña parte de mi.

Hasta aquí puedo correr.

Un abrazo

Julián Ramiro

 

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En la cima de mi mundo

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Cuando uno está preparado, la vida te pone el examen.

Hace pocos días  escribí en este blog que había hecho un trailwalk y que entendí que lo había hecho por estar preparado. Ese estar preparado iba sin ninguna intención, simplemente era algo que había sentido y que dejaba en el aire, ya que realmente era así.
Hoy he tenido la respuesta a ese estar preparado, hoy la vida me ha puesto la prueba para ver si lo había entendido.  Hoy he realizado un Trailwalk Alpino, bordeando el Tangariro. Ha sido una caminata de casi 20 kilómetros y hemos necesitado 7 h y media. La verdad es que ha sido muy dura, muchísimo, y tengo claro que si hubiera estado preparado habría disfrutado más, pero el examen que me ha puesto la vida, era para comprobar si había entendido lo de “estar preparado”.
Para realizar el camino hemos partido de los 1150m de altitud y hemos ascendido hasta los 1886m. Hay que añadir que aquí es invierno (Nueva Zelanda) por lo que parte de la ascensión ha sido por terreno nevado, haciendo incluso necesario en ocasiones Crampones para no resbalar por la nieve helada. Después hemos descendido hasta los 750m, por lo que ha sido, para mi, bastante duro.
El esfuerzo ha merecido mucho la pena, las vistas son impresionantes, y he sentido, en múltiples ocasiones, que me ponían a prueba. Cuando miraba a algún sitio y decía, “no creo que nos hagan subir por ahí”, era lo que sucedía.
En varias ocasiones he tenido que pararme para recuperar el aliento, pero poco a poco lo he hecho y me siento satisfecho por ello. He superado la prueba y me siento pleno por ello.
Hoy he entendido una cosa más, cuando haces algo que piensas que te supera, ganas algo y pierdes algo, lo acabes o no.
Si lo acabas, pierdes el miedo a ese reto y ganas confianza.
Si no acabas, pierdes una mentira de conseguir algo y ganas la humildad de la realidad.
Hoy he finalizado un reto que me aterrada y he ganado dos cosas: motivación para seguir hacia adelante y la verdad que debo hacer las cosas mejor.
Sea lo que sea, hoy me siento: En la cima de mi mundo.

Living and Enjoying

Estar preparado

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A veces la respuesta es tan simple que no la aceptamos.

Esta entrada, en principio, no tiene mucho sentido que esté en éste blog, ya que es un poco general y puede aplicarse a muchos aspectos de la vida, pero he sentido la necesidad de ponerlo aquí, así que la ubico en esta parte del blog.
Hace mucho que no pongo nada motivador o relevante en mi blog sobre deporte, sobretodo porque estoy bastante parado en el tema deportivo. Muchas veces he mostrado efusivamente, sentimientos que me transmitía el deporte y que daban un cierto aire de leyenda, o grandilocuencia, en mi visión sobre el deporte. 
Cuando estaba preparando mi maratón, tuve la oportunidad de explicar en directo y la televisión lo que estaba haciendo. La verdad es que me hizo mucha ilusión compartir con todo el mundo mi historia, y hay un momento en que Laura (la entrevistadora) me pregunta sobre lo que me motiva a hacerlo. En ese momento mi respuesta fué inmediata y sin titubeos: el nacimiento de mi sobrino Erich. Sólo quería perder peso para poder jugar con él sin peligro de hacerle daño por mi torpeza.
Ahora mismo estoy viajando por Nueva Zelanda, como parte de un proceso de inmersión lingüística, aunque estoy recibiendo muchas más cosas gracias a éste viaje; estoy escuchándome,  sintiendo lo que hay en mi interior y dejando que muchas respuestas, o situaciones, vengan a mi.
El lugar que aparece en la foto de la entrada, esta en Waitomomo, es una zona con paisajes muy bonitos y con vistas espectaculares. He ido a caminar y me he encontrado con el mirador que se ve en la parte superior izquierda de la foto. Para llegar hay unas escaleras, muy empinadas, que hacen que tenga que esforzarme en subir (tampoco es para llegar exausto). Tras disfrutar de las vistas, al decidirme bajar, por las escaleras subían dos niñas con su padre. Las niñas corrían por las escaleras, mientras que el padre sufría y le faltaba el aliento para subir. En ese mismo instante la respuesta de la entrevista vino a mi recuerdo y escuché una respuesta. Esa respuesta es mucho más hermosa y reveladora, que todo lo que haya podido pensar nunca. Me ha mostrado el motivo por el que debo hacer deporte. El motivo no es nada épico, heroico o brillante. El verdadero motivo por el que quiero volver a hacer deporte es muy simple: Por estar preparado.

Running & Enjoying

Desmontando un Castillo

Hay caminos que hay que olvidar para volver a caminarlos

Hay caminos que hay que olvidar para volver a caminarlos

Hace casi un año que no me calzo las zapatillas con la intención de correr, y hace más de un año que perdí esa chispa que me hacía disfrutar del deporte con una pasión indescriptible. Hoy siento la necesidad de desmontar un inmenso castillo que se había construido a mi alrededor y que, al ser tan grande y llamativo, ha acabado atrapándome entre sus muros sin dejarme ver el paisaje que adorna las vistas del entorno.

Cuando empecé a correr, mi única intención era hacer algo que nunca había hecho, tenía una autoestima desbordante y me sentía invencible, tanto es así, que no me importaba ningún problema o contratiempo que se me pusiera en medio; para mí todo es posible y así lo sentía. Conforme fuí avanzando, empecé a conocer a personas que me ayudaron a seguir hacia adelante y que me iban motivando a seguir. La verdad es que el chute de adrenalina que eso provoca, hizo que dejase de centrarme en lo que me daba el deporte y me enfoque en que todo el mundo sintiera lo mismo que yo sentía al practicarlo. No diré todo lo que he hecho, ya que está reflejado en el blog, pero si que hubo un momento en que dejé de hacer las cosas con el corazón y empecé a hacerlas con la cabeza. Al sentir la necesidad de mostrar que todo es posible, hizo que ayudase a muchas personas a empezar a correr, o a recordarles que podían volver a hacerlo tras muchos años. Yo no elegí convertirme en un ejemplo a seguir, simplemente sucedió.

Todo iba genial hasta que hubo un momento en que todo lo que me había funcionado dejó de hacerlo. En una carrera de distancia corta, muy corta para lo que yo estaba habituado, en vez de disfrutar y hacer que la persona a la que acompañaba disfrutase, la carrera se convirtió en uno de mis peores momentos con las zapatillas. Durante este breve periodo de tiempo que he estado haciendo deporte, he tenido pinchazos en forma de lesiones, pero todos eran físicos; de repente me encontré con algo que no era muscular, era interior, por un momento, en una simple carrera de 5 millas, tuve el muro más duro contra el que me he dado en mi vida: por primera vez mi acompañante sufrió mucho. Yo no supe hacer nada para que disfrutase de esa carrera, lo que me hizo sentir pánico al no entender que sucedía y, por ello cometí el mayor error que podía cometer con alguien que era importante para mí: darle importancia a lo que era externo a mi frente a mi interior. Desde ese momento, todo ha ido de mal en peor. Para creer que no había pasado nada, a los pocos días, acabé un medio maratón, el cual no iba a correr, pero al escuchar la frase “¿Por qué no te apuntas? ¿Es qué te da miedo correrla? “, me apunté, la hice, la disfruté y la acabé con orgullo, pero algo dentro de mí estaba roto, mi pequeño alma de corredor ya no sentía nada por correr, ya no me divertía haciendo lo más bonito: entrenar. Al poco tiempo hice mi último medio maratón, que iba a correr acompañando a una persona que al final no la corrió, pero por orgullo la acabé, con más pena que gloria. A partir de ese momento, he intentado motivarme para entrenar buscando excusas, ayudar, acompañar o entrenar a alguien. Me he apuntado a carreras de 10, a un maratón, a un half ironman, me he inscrito a un club de triatlón, he fichado a un entrenador personal que me ha dejado muscularmente a tope, pero lo más importante no funciona, mi interior está completamente apagado, sin ilusión, y sin esa batería, el resto no funciona.

Es posible que haya llegado al fondo del pozo, o lo mismo no he hecho más que asomarme al borde, pero sentía la necesidad de sacar todo esto de dentro, ya que me pesa demasiado, mucho más que los 20 kilos que me he metido en el cuerpo por dejar de hacer deporte.

No sé qué pasará mañana, ni pasado, pero hoy ya me he quitado un peso de encima.

Seguiré desmontando el castillo que se ha construido a mi alrededor, a ver si despierta el dragón que duerme en el corazón del mismo.

Trying to Running and Enjoying

Los héroes son los otros

Carreras que se hacen por y para otros, que te devuelven más de lo que ofreces.

Carreras que se hacen por y para otros, que te devuelven más de lo que ofreces.

Hace mucho que no escribo en éste Blog, ya que mi actividad deportiva actual no es digna de ser mencionado, simplemente estoy tonificando mi cuerpo. Sin embargo, tengo la necesidad de explicaros una pequeña historia de superación, de alguien que me rodea y que es muy importante.
En el año 2014 hice mi último Medio Maratón, fué La Mitja de Granollers, una gran carrera en la que el público anima desde el primer hasta el último metro. Es una de esas que hay que hacer algún día, ya que es una gran experiencia. Esa carrera la iba a hacer acompañando a una persona especial, que nunca había corrido un medio maratón. La he acompañado corriendo varias veces, tanto en entrenamientos, como en carreras oficiales. La verdad es que su peor enemigo es su cabeza y su cabezonería por las cosas. Nuestro peor enemigo es nuestro mayor maestro y con ella también se cumple. Recuerdo la primera vez que hicimos una carrera de 10km, fué una lucha continua contra ella y su mente, a pesar de que iba muy bien, no paraba de quejarse como una niña caprichosa, pero eso es parte de su encanto y le dejaba jugar a ello. Recuerdo que decía que nunca iba a poder correr un medio maratón, y yo le decía que claro que podría, que sólo tenía que confiar en ello. Nos apuntamos los dos para hacer la carrera, pero ella se asustó y al final no la hizo. A pesar de ello acabé la carrera y me acompañó unos metros al final de la misma, era mi décimo Medio Maratón.

Tengo muy claro que le quedó la espinita clavada, por no haber corrido conmigo, pero siguió entrenando y se apuntó a la del 2015, me pidió que la acompañara, pero mi fisio me tiene en el dique seco, por lo que no podía correrla; igualmente ella se apuntó y se puso en serio a preparar la carrera. El resultado es que el 01/02/2015, esta chica ha acabado su primer Medio Maratón, me encantó saberlo y sobre todo por que ha luchado contra todo por conseguirlo. Mi mochila es mi obesidad, soy y siempre lo seré, la suya es la diabetes. Su handicap es importante porque hay que tomarse las cosas con más seriedad, ya que una bajada de azúcar es muy peligroso.
Recuerdo que me dijo que quería hacer esa carrera por que la organiza la gente de Diathletic, un grupo de atletas con diabetes, y el 2015 era el último año en que colaboraban en la organización. Esta carrera es muy representativo para los atletas diabéticos, y para ella era un sueño que tenía que cumplir, y así ha sido.

Las personas con una gran riqueza interior son aquellas que nos enriquecen a los demás.

Las personas con una gran riqueza interior son aquellas que nos enriquecen a los demás.

Felicidades Sara Casals, yo creía que mi historia era importante, pero me has demostrado que los héroes son personas como tú, que se atreven, no sólo a soñar con lo que desean, sino que hacen todo lo posible para conseguirlo.
Gracias por enseñarme lo que es conseguir metas.

Living & Enjoying

 

Caminando de Nuevo

Lo importante no es cuanto tardas, sino saber que has llegado

Lo importante no es cuanto tardas, sino saber que has llegado

El domingo pasado volví a participar en una carrera y ya habían pasado tres meses y medio de la anterior. En todo éste tiempo me he centrado en tonificar mi musculatura, en practicar bicicleta y en nadar. El motivo de hacer la carrera (la cursa de la Mercè) fué por que un compañero de trabajo me preguntó si en un mes podría prepararse para correr esos 10 kilómetros (él nunca había entrenado y menos prepararse para una carrera). Mi respuesta fue que, si seguía un entrenamiento metódico no sólo podría hacerla, sino que podría disfrutarla. Me hizo caso y tomamos la salida juntos. Hasta el kilómetro cinco fuimos juntos, pero a partir de ese momento le dije que siguiera sólo, ya que me costaba aguantar su ritmo. No estoy corriendo y se nota que me falta continuidad corriendo. En las 2 semanas anteriores no había podido correr seguidos los 10 km. El primer día pude correr hasta el 1,5, la segunda vez hasta el kilómetro 3 sin parar. El día de la carrera empecé a caminar a partir del kilómetro 5. La verdad es que notaba la mejora corriendo, pero “todavía” no me siento capaz de correr los 10 km seguidos. Pronto los 10 kilómetros volverán a ser una distancia cómoda para mí. Realmente no me preocupa ni los ritmos ni la falta de rodaje, lo que me preocupaba era qué “miedo” me impedía calzarme las zapatillas de correr. Durante el mes en que fui marcando las pautas que tenía que seguir mi “aprendiz”, pensé que me motivaría a correr y a sólo dos semanas, me había dado cuenta que ni lo había intentado.
Durante la carrera no tuve problemas musculares, no tuve pesadez de piernas, simplemente falta de continuidad, y eso me ha dado la confianza de entender que muy pronto estaré continuando con mi ascensión hacia mi propia vida deportiva. Frente a la carrera del mes de junio, puedo decir que he mejorado mucho en mi forma física, no he tenido ninguna de las consecuencias post-carrera y eso me da un plus de confianza para seguir hacia adelante.
La salida te la ganas, la meta te la regala la carrera.

Aunque no me he ganado la salida, la meta me está dando una tregua para que siga trabajando con ilusión.

Running & Enjoying

 

Llegar hasta dónde no pensabas llegar

No saber lo que te espera es lo que hace que llegues

No saber lo que te espera es lo que hace que llegues

El sábado fue uno de esos días intensos que hacen que la vida tenga su gracia. Tuve que madrugar mucho para ir a trabajar a primera hora (de 7 de la mañana hasta la una de la tarde). El sueño me vencía, pero la obligación es lo que hace que te levantes. Me había planteado aprovechar el sábado para intentar una tirada de bici de 100 km, una distancia muy importante para mí, ya que es saltar de los 2 a los 3 dígitos. Debido al imprevisto del trabajo, tomé la decisión de salir con la bici por la tarde, aunque debería salir pronto ya que había quedado para cenar a las nueve y calculé que tardaría unas cuatro horas en hacer los 100 km. La hora en la que empecé mi aventura eran las cuatro de la tarde, y como recorrido decidí que sería la N-II dirección Girona. Cómo iba a hacer un gran esfuerzo me preparé para lo peor y me cargué de 2 bidones de líquidos, barritas para el camino y llevé algo de efectivo por si acaso había algún imprevisto.
Salí de casa dirección al puerto de Badalona, para rodar y calentar por el paseo, pasando por delante de los preparativos de la Sertri que se celebraba el domingo y una vez que llegué al final del paseo, pasando por el túnel debajo de la vía del tren, me encontré en la N-II dispuesto a dar rienda suelta a las piernas. Cuando me planteo una distancia que desconozco, me preparo mentalmente para no preocuparme más que llegar a la mitad de la distancia, de cara a dar la vuelta y a darlo todo en la vuelta. El objetivo eran 100 km, pues en el kilómetro 50 tocaba dar la vuelta. La verdad es que iba muy cómodo y los kilómetros caían con facilidad, pasé Mataró (km 20), Arenys, Sant Pol, Calella y así hasta pasar Pineda de Mar, lugar dónde el Garmin marcaba 50 km así que intenté dar la vuelta, pero, por circunstancias de la carretera, hasta el 51 no podía dar la vuelta. Mentalmente me dije que en el 50 pararía a comer y a beber con calma, y justo al dar la vuelta estaba en un parking dónde hice la foto que acompaña éste articulo.
Al dar la vuelta, me encontré mucho tráfico e iba con calma, lo que me provocó no encontrar un ritmo continuo, y cada arranque desde parado, me iba haciendo mella. Tras pasar Sant Pol de Mar de retorno a Badalona, en la pequeñas rampas, me ponía de pié sobre la bici y en las bajadas aprovechaba el desnivel, pero iba notando como las piernas empezaban a estar muy pesadas, además el calor apretaba y los bidones iban bajando muy rápido. Al llegar a Canet decidí parar a tomarme una cocacola, ya que los cuádriceps me molestaban mucho y recordé que lo mismo me faltaban hidratos en el cuerpo. Fué tomarme el refresco y a darle caña de nuevo. Pasé el repecho de Canet a Arenys y la verdad es que ya empezaba a notarme cansado, mi cuerpo ya se quejaba por el esfuerzo y ya llevaba 70 km encima. Eran las 19:15 y me quedaban todavía 30 km , y tenía menos de hora y 15 para hacerlo, por lo que decidí que al llegar a Mataró y hacer 80 km, pillaría el tren. Así lo hice y di por finalizada mi aventura del día, tras 3 horas y 15 minutos dando pedales. Acabé agotado, tanto por el calor, como por el esfuerzo, pero con la confianza que, si hubiera tenido un par de horas, estoy seguro que, aunque sufriendo mucho, habría podido hacer los 100. Eso es una gran señal.
Ésta es la aventura que hice el sábado, pero lo importante son las sensaciones que recibí. Hice mi recorrido en solitario, aprovechando para sentir cada pedalada, escuchar mi cuerpo y sobre todo disfrutar de mi esencia. Cuando uno está dándolo todo, sin escuchar nada de nadie, sin gritos de ánimo y notando cada uno de los mensajes que te transmite el cuerpo, descubres que el cuerpo es una máquina que se queja por quejarse, hasta que hay un aviso diferente que te informa si te estás pasando o algo no funciona. Tengo muy claro que todavía tengo un gran camino por hacer, pero también he visto que la vida me ha dado un mensaje muy claro: Trabaja hasta que encuentres tu corazón y, en ese momento, sólo te importará lo que realmente amas y eso eres tú.
Yo quería llegar a los 100 km para demostrarme que podría, pero llegué hasta dónde no pensaba llegar, hasta los 80 km, para mostrarme que sentía lo que quería.

… & Enjoying