Llegar hasta dónde no pensabas llegar

No saber lo que te espera es lo que hace que llegues

No saber lo que te espera es lo que hace que llegues

El sábado fue uno de esos días intensos que hacen que la vida tenga su gracia. Tuve que madrugar mucho para ir a trabajar a primera hora (de 7 de la mañana hasta la una de la tarde). El sueño me vencía, pero la obligación es lo que hace que te levantes. Me había planteado aprovechar el sábado para intentar una tirada de bici de 100 km, una distancia muy importante para mí, ya que es saltar de los 2 a los 3 dígitos. Debido al imprevisto del trabajo, tomé la decisión de salir con la bici por la tarde, aunque debería salir pronto ya que había quedado para cenar a las nueve y calculé que tardaría unas cuatro horas en hacer los 100 km. La hora en la que empecé mi aventura eran las cuatro de la tarde, y como recorrido decidí que sería la N-II dirección Girona. Cómo iba a hacer un gran esfuerzo me preparé para lo peor y me cargué de 2 bidones de líquidos, barritas para el camino y llevé algo de efectivo por si acaso había algún imprevisto.
Salí de casa dirección al puerto de Badalona, para rodar y calentar por el paseo, pasando por delante de los preparativos de la Sertri que se celebraba el domingo y una vez que llegué al final del paseo, pasando por el túnel debajo de la vía del tren, me encontré en la N-II dispuesto a dar rienda suelta a las piernas. Cuando me planteo una distancia que desconozco, me preparo mentalmente para no preocuparme más que llegar a la mitad de la distancia, de cara a dar la vuelta y a darlo todo en la vuelta. El objetivo eran 100 km, pues en el kilómetro 50 tocaba dar la vuelta. La verdad es que iba muy cómodo y los kilómetros caían con facilidad, pasé Mataró (km 20), Arenys, Sant Pol, Calella y así hasta pasar Pineda de Mar, lugar dónde el Garmin marcaba 50 km así que intenté dar la vuelta, pero, por circunstancias de la carretera, hasta el 51 no podía dar la vuelta. Mentalmente me dije que en el 50 pararía a comer y a beber con calma, y justo al dar la vuelta estaba en un parking dónde hice la foto que acompaña éste articulo.
Al dar la vuelta, me encontré mucho tráfico e iba con calma, lo que me provocó no encontrar un ritmo continuo, y cada arranque desde parado, me iba haciendo mella. Tras pasar Sant Pol de Mar de retorno a Badalona, en la pequeñas rampas, me ponía de pié sobre la bici y en las bajadas aprovechaba el desnivel, pero iba notando como las piernas empezaban a estar muy pesadas, además el calor apretaba y los bidones iban bajando muy rápido. Al llegar a Canet decidí parar a tomarme una cocacola, ya que los cuádriceps me molestaban mucho y recordé que lo mismo me faltaban hidratos en el cuerpo. Fué tomarme el refresco y a darle caña de nuevo. Pasé el repecho de Canet a Arenys y la verdad es que ya empezaba a notarme cansado, mi cuerpo ya se quejaba por el esfuerzo y ya llevaba 70 km encima. Eran las 19:15 y me quedaban todavía 30 km , y tenía menos de hora y 15 para hacerlo, por lo que decidí que al llegar a Mataró y hacer 80 km, pillaría el tren. Así lo hice y di por finalizada mi aventura del día, tras 3 horas y 15 minutos dando pedales. Acabé agotado, tanto por el calor, como por el esfuerzo, pero con la confianza que, si hubiera tenido un par de horas, estoy seguro que, aunque sufriendo mucho, habría podido hacer los 100. Eso es una gran señal.
Ésta es la aventura que hice el sábado, pero lo importante son las sensaciones que recibí. Hice mi recorrido en solitario, aprovechando para sentir cada pedalada, escuchar mi cuerpo y sobre todo disfrutar de mi esencia. Cuando uno está dándolo todo, sin escuchar nada de nadie, sin gritos de ánimo y notando cada uno de los mensajes que te transmite el cuerpo, descubres que el cuerpo es una máquina que se queja por quejarse, hasta que hay un aviso diferente que te informa si te estás pasando o algo no funciona. Tengo muy claro que todavía tengo un gran camino por hacer, pero también he visto que la vida me ha dado un mensaje muy claro: Trabaja hasta que encuentres tu corazón y, en ese momento, sólo te importará lo que realmente amas y eso eres tú.
Yo quería llegar a los 100 km para demostrarme que podría, pero llegué hasta dónde no pensaba llegar, hasta los 80 km, para mostrarme que sentía lo que quería.

… & Enjoying

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