Cuando una Locura se convierte en un examen

Los acompañantes de mi corazón

Los acompañantes de mi corazón

Ya he tenido mi primera locura de la temporada, de esas que, sin saber por qué, hay que hacerlas. Todo empieza con una sensación, en algunos casos son simples intuiciones y en otros escalofríos que me recorren; en esta ocasión fue una simple sensación que me vino entrenando con mi monitor. Durante la transición entre un ejercicio y otro, suelo hacer “recuperación activa”, que es simplemente trotar a un ritmo que te ayude a bajar las pulsaciones pero sin estar parado. Mi intuición me sobrevino al sentirme muy cómodo y relajado trotando y, en ese momento, supe que debía volver a correr muy pronto. Durante dos meses, por indicaciones de mi fisio, casi no he corrido, menos esos pequeños trotes, pero sin embargo he seguido trabajando los otros deportes que engloban las triatlones (nadar y bici), además de trabajo específico con un entrenador personal, para poner mi musculatura a tono. Correr, ya sabéis que para mí tiene mucho significado, y es algo que está marcando mi devenir y que representa mucho de lo que soy. Cuando vuelves a correr después de tiempo sin hacerlo, debes ir con mucha cautela, ya que el cuerpo no está preparado para ello y siempre he sido muy precavido, pero en esta ocasión, sabía que debía afrontar una nueva carrera. Realmente no estaba entrenado para la carrera de 10 km, no había rodado nada más que 4 ó 5 minutos durante los entrenamientos o 20 minutos de elíptica, pero había algo dentro de mí que quería que viese algo. Durante mes y medio, he trabajado mucho a nivel muscular, con entrenamientos intensos y específicos, y la carrera del sábado iba a mostrarme cómo se encontraba mi cuerpo. Digamos que era como un examen dentro de una evolución continua y, a continuación, os explico el examen y el resultado final.
La carrera ya me era conocida, tengo amistad con el organizador Toni Coscojuela, y los últimos 3 años he corrido muchas de las carreras que organiza, es alguien que cuida mucho a los corredores y eso se valora. El circuito es urbano, de 10 km y se corre a las 20:30, que en la época primaveral en la que estamos, garantiza dos cosas, calor y alta humedad. Al ser un corredor pesado, el calor no me ayuda mucho y encima al tener una alta humedad, tenía garantizado que iba a sufrir mucho, pero tengo claro que merecía la pena.
Dieron la salida y me centré en dos cosas, regular las pulsaciones (quería ir por debajo de las 155 ppm) y disfrutar del ambiente. Lo segundo lo hice, lo primero me resultó imposible. Con mi experiencia iba jugando con las sensaciones, los ritmo, las diferentes zancadas, buscando el máximo de confortabilidad y, sobre todo, reduciendo al mínimo el esfuerzo. Los primeros dos kilómetros, iba bastante cómodo, pero alto de pulso 160/165 ppm, y notaba que respiraba forzado, por lo que bajé el ritmo y me puso por debajo de 160 pulsaciones. Entre el km 2 y el km 3, el calor empezaba a ser agobiante (amenazaba tormenta y estábamos sobre 27º y con un 95/95% de humedad) y notaba que me faltaba agua, por lo que supe que parte de las pulsaciones eran por tema del calor corporal y la falta de hidratación. En el km 5 estaba el puesto de avituallamiento, por lo que aproveché para refrescarme todo lo que pude y llevarme una botella para el resto de la carrera. En ese momento mis pulsaciones bajaron por debajo de 150 ppm, y ya llevaba 35 minutos de carrera. Tengo claro que aunque mis músculos estaban preparados para la carrera, me faltaba rodaje corriendo y notaba que a mi cuerpo le costaba correr. Empecé a caminar / correr para no sufrir demasiado. A partir del km 6, es cuando empecé a entender porqué tenia que hacer esa carrera, ya que comprendí que mi musculatura estaba en perfectas condiciones y cuanto más le pedía a las piernas, mejor trabajaban. Empecé a correr con comodidad a partir del 8, ya estaba oliendo el final de la carrera y probé a poner toda la maquinaria de mi cuerpo en funcionamiento, a controlar la postura, y sobre todo, a ver como respondía una parte importante del entrenamiento, mi autoconfianza. Conforme llegaba a la meta, ya no había ninguna excusa para pararse y sobre todo, notaba que mi cuerpo, a pesar del calor y de la falta de entrenamientos corriendo, estaba respondiendo como debía, lo cual me sacó una sonrisa y una mueca de satisfacción. ¿La entrada en meta? como debía ser, bailando y saltando de alegría por haber tomado la salida y no haberme retirado en ningún momento.
El examen era probar mi mente, mi cuerpo, mi voluntad y mi ilusión, y puedo asegurar que en todas he pasado con nota alta. Podría aventurarme que, con el resultado del sábado, debo de estar sobre el 35% de mi forma física.
Aunque todavía no estoy preparado para correr y me falta camino, tengo la satisfacción de anunciar que ahora SI esto haciendo las cosas como deben y puedo sentirme orgulloso de dar ejemplo.

Siempre pongo mi corazón en todo lo que hago, así tengo la seguridad dar todo lo que soy en lo que hago. Si me equivoco, aprendo de ello y, si acierto, es un regalo que ofrezco.

Muchas gracias por dejarme seguir andando con vosotros, aunque ahora mismo corro por mí.

Gracias y os quiero.

Running & Enjoying.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s